Pericial psicológica sobre incapacidad laboral

incapacidad laboral

La Incapacidad Laboral es aquella situación en la que está un trabajador que tiene una enfermedad o lesión que le afecta de manera negativa a la hora de realizar un trabajo. Ahora bien, no toda afectación debida a una enfermedad o lesión puede dar lugar a una incapacidad. Solamente aquellos casos de una gravedad o intensidad superior pueden ser declarados como incapacitantes.

Incapacidad laboral por depresión

La baja de depresión se da cuando se aprecia desmotivación, sobrecarga de trabajo o que el sujeto no se encuentra en las condiciones mentales requeridas para ejecutar las tareas.

A partir de los doce meses de baja, el tribunal médico se encarga de inspeccionar el caso para comprobar el estado del paciente y es él mismo quien determinará si dar el alta, seguir con la incapacidad temporal o permanente. En caso de que se deniegue la baja, deberá de volver a su puesto de trabajo.

Se puede solicitar la Incapacidad Permanente por depresión, concretamente por un trastorno depresivo mayor, para que se pueda reconocer el carácter crónico y recurrente. Además del diagnóstico de este trastorno, el INSS ha de determinar, o en caso contrario, hacerlo un juez, que se han agotado las posibilidades terapéuticas para tratar al paciente. 

Hay distintos grados según el anexo del RD 1971/1999:

  • I (0%): Se presentan algunos síntomas pero no supone una disminución de su capacidad funcional.
  • II (1-24%): La capacidad funcional está levemente disminuida pero puede llevar a cabo una vida laboral normal excepto en momentos donde el estrés se ve incrementado.
  • III: Discapacidad moderada. (25% – 59%). Las tareas se llevan a cabo con una supervisión en centros ocupacionales o una actividad laboral en un trabajo adaptado.
  • IV: Discapacidad grave (60-74%). Se da cuando se presentan graves restricciones y dificultades en la vida cotidiana, además de presentar deficiencias en la concentración y en la continuidad y ritmo de ejecución de tareas que se verá reflejado en el desempeño laboral. Se requiere una supervisión intermitente y un control.
  • V: Discapacidad muy grave (75%). La enfermedad es totalmente invalidante, no puede cuidarse de sí misma ni puede desarrollar actividades básicas en la vida cotidiana, y para ello, necesita el apoyo de terceros. Por tanto, no existe posibilidad de que ejecute ningún tipo de trabajo.

Incapacidad laboral por ansiedad

Centrándonos en la ansiedad como enfermedad incapacitante, en base a los grados de incapacidad reconocidos por nuestro ordenamiento jurídico (artículo 194 del Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre ) el estado incapacitante del sujeto por este tipo de trastornos tendría como norma general un carácter total o absoluto.

La incapacidad permanente total refiere el estado incapacitante por el cual el sujeto se ve incapacitado para realizar todas las actividades que implicaría su profesión habitual, al menos con la eficacia y productividad que estas requieren, a pesar de que sí podría realizar otro tipo de actividades profesionales.

No obstante, a efectos prácticos, cuando los trastornos de salud mental alcanzan una gravedad notoria, superando una baja temporal para dar lugar a una incapacitación de carácter permanente, es de lógica que el sujeto se vea incapacitado para realizar cualquier tipo de profesión, siendo necesario solicitar una pensión por incapacidad permanente absoluta.

Normalmente esta incapacidad va vinculada con otro tipo de patologías, como es la depresión, la fobia… Y suele ser tratado a través de fármacos y terapias.

Se debe acreditar un nexo causal, es decir, acreditar que debido a tu trabajo estás teniendo estos problemas de ansiedad.

La ansiedad se divide en: grado de afectación moderada (33%) y trastorno de ansiedad por patologías (65%).

Incapacidad total, absoluta y gran invalidez

  • Incapacidad total

Es un grado de incapacidad permanente total. Se reconoce cuando la ansiedad o la depresión afectan a los trabajadores y existe un riesgo para terceros.

  • Incapacidad Permanente Absoluta

Se concede si el solicitante cumple los criterios de incapacidad permanente de depresión y ansiedad. Es decir, una incapacidad crónica y recurrente y que no exista posibilidad terapéutica. 

  • Gran Invalidez

El reconocimiento de una Gran Invalidez se produce cuando, además de cumplir los requisitos para la absoluta, el grado depresivo, ansiedad o síntomas asociados son muy graves. La persona requiere de supervisión de un tercero por el riesgo de autolesiones o para la toma de la medicación.

Peritaje psicológico Incapacidad

El informe pericial psicológico es la prueba fundamental sobre la que elaborar nuestras alegaciones como parte del proceso. Sirve para demostrar al tribunal cuál es nuestro estado real incapacitante y hasta qué punto condiciona el normal desarrollo de nuestras actividades de trabajo o profesión habitual.

Se pueden dar diferentes situaciones de incapacidad: enfermedad común, enfermedad o lesión
laboral, enfermedad profesional (directamente ligada a la profesión u oficio del trabajador),
enfermedades del trabajo o indirectamente profesionales y accidentes de trabajo

¿Cómo se va a evaluar?

Se realiza una evaluación del trabajador para determinar si el trastorno o la sintomatología que presenta incapacita las actividades profesionales requerida o cualquier otra profesión.

Distinción entre cuenta propia o cuenta ajena

La baja por depresión la concede el médico de cabecera y la retribución es la misma que si tuvieras cualquier enfermedad común. Si te la concede el médico de la mutua se considera baja laboral y se retribuye como tal.

En el caso de la ansiedad es similar. Si la ansiedad es consecuencia del trabajo, la mutua será la encargada de diagnosticar y efectuar la baja, considerándola como una enfermedad profesional o accidente laboral. Pero si es el médico de cabecera quien lo diagnostica y concede la baja, se considera como enfermedad común.

La pensión de Incapacidad permanente

Es una prestación económica que trata de cubrir la pérdida de ingresos que sufre un trabajador cuando por enfermedad o accidente ve reducida o anulada su capacidad laboral. Son beneficiarias las personas incluidas en cualquier régimen de la Seguridad Social que reúnan los requisitos exigidos para cada grado de incapacidad.

Nuestro equipo jurídico se encarga de tramitar las diferentes fases que compongan tu proceso de reclamación.

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