A veces, las víctimas de un delito, al intentar testificar, no consiguen recordar las vivencias, pensamientos o sentimientos que experimentaron durante el delito. No pueden recordar la cara del agresor, su ropa, hacia dónde huyó, qué es hicieron exactamente, cuánto duró el delito…
A esto se le llama amnesia disociativa. Es una pérdida de memoria que se ha de tener en cuenta en los procesos judiciales. En este artículo te explicamos lo que es, qué implica en un juicio y cómo se tiene en cuenta.
¿Qué es la amnesia disociativa?
La amnesia disociativa es un trastorno de la memoria que le impide a la persona que lo padece recordar información importante generalmente asociada a un evento traumático, sin que exista una causa médica que lo pueda justificar. Esto surge como respuesta psicológica a un trauma.
Las principales características de la amnesia disociativa son:
- No se debe a una lesión cerebral. La causa es psicológica y no aparecen afecciones físicas en los exámenes médicos.
- Está causada por un evento traumático o altamente estresante. Surge como mecanismo de defensa para proteger a la persona, de manera que se bloquea la memoria.
- No se puede acceder a memorias significativas. Esta dificultad puede ser de diversas clases, dependiendo de la información que se olvide u otros aspectos importantes:
- Localizada: cuando el olvido es de un momento específico en el tiempo.
- Selectiva: cuando el olvido es de detalles particulares de una experiencia o situación.
- Generalizada: cuando el olvido es de memorias biográficas significativas.
- Con fuga: olvido de la propia identidad y fuga del entorno habitual.
- Tiene una duración variable. Puede durar desde minutos hasta años y los recuerdos pueden regresar espontáneamente, por asociaciones o fragmentados.
- Produce ansiedad, confusión y una sensación de desconexión con uno mismo o con el entorno, lo cual impacta la vida diaria.
Causas de la amnesia disociativa
Padecerla o no depende de la manera que tenga la personas de procesar la información. Aun así, hay distintos factores que influyen en la experimentación de la amnesia disociativa.
Trauma psicológico
Es la causa más frecuente. El hecho de haber vivido situaciones como agresiones físicas o sexuales, secuestros, violencia doméstica, delitos violentos o amenazas puede suponer una superación de las capacidades de afrontamiento. Esto puede provocar que la mente se “desconecte”, para proteger a la persona de esa experiencia.
Situaciones límite
No solo en situaciones traumáticas. También en situaciones que provocan un alto nivel de estrés. Cuando se sufren conflictos bélicos o desastres naturales. En este tipo de situaciones, el cerebro prioriza garantizar la supervivencia de la persona antes que un buen procesamiento de la memoria.
Traumas en la infancia
Si se han experimentado traumas en un período donde el cerebro está en desarrollo como la infancia, puede aparecer vulnerabilidad emocional y se puede generar la amnesia disociativa como herramienta para soportar el trauma.
Sobrecarga emocional
Cuando se experimentan sentimientos negativos como la vergüenza, la ira, el miedo o la tristeza en gran magnitud se puede experimentar amnesia disociativa.
Mecanismos defensivos aprendidos
Sobre todo las personas con antecedentes de trauma repetido, la amnesia disociativa se vuelve un mecanismo de defensa recurrente para poder gestionar distintas situaciones estresantes.
¿Cómo se relaciona el delito con el trauma?
La relación entre el delito y el trauma es bidireccional. El delito causa el trauma y el trauma influencia en la manera que se tiene de vivir, procesar y recordar lo ocurrido. Al final, un delito puede suponer una amenaza a la integridad o la vida y es esto lo que provoca la respuesta traumática.
El delito es una experiencia abrumadora para la víctima, que puede experimentar miedo intenso, confusión, despersonalización, hipervigilancia, sensación de irrealidad, anestesia emocional y amnesia disociativa.
Respecto a cómo afecta el trauma a la memoria del delito, este puede provocar un registro de recuerdos fragmentados del suceso, amnesia disociativa o flashbacks. Como vemos, la memoria traumática se registra de una manera muy diferente que la memoria narrativa.
En cuanto al impacto emocional, el delito puede dejar secuelas en forma de ansiedad generalizada, depresión, culpa, vergüenza, miedo o aislamiento. Una de las manifestaciones más extremas de las consecuencias del trauma es el Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT).
El trauma también tiene efectos en el ámbito judicial, al intentar recordar los hechos del delito. Se puede experimentar dificultad para declarar con claridad, variaciones sutiles en cada relato de lo ocurrido, retraso en poner la denuncia y revictimización.
Estos efectos no solo los pueden experimentar las víctimas, sino también los testigos del delito.
Síntomas de la amnesia disociativa
Las señales más sobresalientes de la amnesia disociativa son las siguientes:
- Desconexión de la memoria en lo que respecta a sucesos vinculados con la experiencia traumática. Puede presentarse como una amnesia de fuga, localizada, global o selectiva.
- Lagunas de carácter temporal. La persona se percata de que hay ocasiones en las que desconoce qué estaba haciendo, dónde ha estado o cómo ha llegado a un lugar específico.
- Desorientación. Además, podría atravesar confusión, una sensación de desconexión y problemas para integrar la información.
- Desconexión emocional. En algunos casos se puede llegar a experimentar despersonalización que es la sensación de estar separado de uno mismo, y desrealización, que consiste en percibir el mundo como irreal y lejano.
- Malestar emocional. Debido a los problemas de memoria, la persona que los padece acaba sintiendo ansiedad, miedo, vergüenza, culpa, frustración o preocupación por no saber qué ocurrió.
- Reaparición de recuerdos de forma fragmentada. Los recuerdos pueden ir volviendo espontáneamente, con fuerte carga emocional, en fragmentos o desencadenados por estímulos asociados al trauma.
- Problemas para relatar lo que sucedió. La persona puede interrumpir su relato, quedarse en blanco, cambiar el orden de los hechos o incluso evitar hablar de lo ocurrido sin saber por qué.
- Fuga disociativa. En ocasiones, la amnesia provoca que la persona se desplace de donde está sin recordar parcial o totalmente su identidad.
Evaluación de la amnesia disociativa
Para evaluar la existencia de la amnesia disociativa, hace falta adoptar un enfoque cuidadoso, integral y diferencial. Primero se ha de empezar con una entrevista clínica que recoja todos los datos del paciente, incluyendo sus antecedentes, las características de la pérdida de memoria, el contexto, el comportamiento durante el evento… También es necesario registrar el nivel de conciencia, la orientación, la atención, la coherencia del discurso y la presencia de síntomas disociativos.
Es importante ir comprobando si la persona cumple con los criterios diagnósticos de la amnesia disociativa. Estos son:
- Alteración que consiste en uno o varios episodios de incapacidad de recordar información personal generalmente de naturaleza traumática.
- La alteración no aparece en el trastorno de identidad disociativo, en la fuga disociativa, en el TEPT, en el trastorno por estrés agudo, en el trastorno de somatización o por el consumo de sustancias.
- Los síntomas producen malestar clínico significativo.
Tras esta entrevista inicial, se le puede administrar distintos instrumentos que demuestren que ha sufrido un trauma significativo y que tiene síntomas de disociación. Para evaluar trastornos disociativos, se puede usar el SCID-5-D o el DDIS como entrevistas semiestructuradas, el DES-II como escala de experiencias disociativas o el MID como inventario de disociación. En cuanto al trauma, se puede usar el CAPS para evaluar síntomas de TEPT o entrevistas focalizadas en los eventos traumáticos.
También es necesario evaluar la memoria. Concretamente los patrones de memoria fragmentados por el evento traumático. Para ello se puede hacer uso de entrevistas centradas en ese evento, intentando establecer una continuidad temporal del evento, recuperar la coherencia narrativa e identificar los fragmentos de memoria intrusivos.
Tratamiento de la amnesia disociativa
El objetivo del tratamiento suele consistir en la reducción de los síntomas si la amnesia ha sido una incidencia concreta o en el abordaje de los estímulos asociados al trauma si la amnesia ha aparecido más frecuentemente.
Las psicoterapias predominantes para tratar este trastorno son el EMDR, que consiste en la desensibilización y el reprocesamiento de la información por movimientos oculares, la terapia cognitivo conductual y terapias de tercera generación como la terapia de aceptación y compromiso.
Para tratar los síntomas asociados, se puede administrar un tratamiento farmacológico centrado en la ansiedad o la depresión, depende de la afectación de la amnesia en la persona.
En cuanto a la prevención de recaídas, lo mejor es conseguir que la persona desarrolle estrategias de afrontamiento para manejar el estrés y que tenga una buena red de apoyo.
Se puede usar también técnicas de sugestión, como la hipnosis, para intentar que el paciente recupere los recuerdos fragmentados que ha perdido con la hipnosis.
Otra opción es la terapia basada en la mentalización, para comprender los estados internos propios, identificar las emociones y relacionar los sentimientos con lo que se recuerda
Por último, la terapia dialéctico conductual, centrada en la disociación, sirve para tratar la impulsividad y las dificultades para regular emociones intensas.
Consideraciones legales
La amnesia disociativa no invalida un testimonio. La ley no exige recordar todo lo ocurrido durante el delito para que un testimonio sea válido. Lo que se valora es la coherencia general, el contexto y un posible informe pericial psicológico.
Influye en la capacidad de recordar detalles importantes de un delito. Provoca lagunas o recuerdos incompletos que dificultan el relato lineal del delito. Esto puede provocar incertidumbre para el tribunal o la defensa.
Requerimiento de una evaluación psicológica. En situaciones de amnesia, normalmente se pide que un perito psicólogo forense realice una evaluación para analizar el trauma, la disociación y la forma en que estas han influido en el testimonio.
No justifica la inocencia de un delito de manera automática. Si quien padece la amnesia es el criminal, tener amnesia no le hace inocente de sus actos.
Valoración del daño psicológico. Quien lo padece puede justificar un trastorno traumático o incluso daño moral, de manera que pueda solicitar una compensación o indemnización.
Posibilidad de revictimización. Las declaraciones o los interrogatorios pueden incrementar el malestar emocional, provocar nuevos bloqueos y reactivar los síntomas disociativos.
Importancia de la cadena de custodia. Al usar grabaciones para recoger pruebas, es de gran importancia que no se alteren esas pruebas que se le han recogido a la persona con amnesia disociativa.
Evitar técnicas sugestivas. Aunque sean útiles para aliviar el malestar de no recordar lo que ha pasado, estas pueden generar falsos recuerdos, cosa que afecta gravemente la validez del testimonio.
Mitos de la amnesia disociativa
“La amnesia es fingida»
La amnesia disociativa está recogida en los manuales diagnósticos y, si se ha diagnosticado, se ha hecho con herramienta validadas y fiables.
«Si no se acuerda es que no ha ocurrido nada»
La falta de memoria no invalida un hecho traumático ya que le cerebro puede bloquear la información para proteger a la persona.
«Si se esforzara más podría acabar recordándolo todo»
La amnesia disociativa no se controla a voluntad. La presión puede aumentar la disociación y dificultar los recuerdos.
«La memoria funciona como una cámara, lo graba todo»
La memoria no es como una cámara, es reconstructiva. El trauma altera esta reconstrucción, dando lugar a recuerdos fragmentados.
«Si la persona dice que recuerda detalles nuevos con el tiempo, está mintiendo para favorecer su testimonio»
La realidad es que los recuerdos traumáticos suelen acabar recuperándose en fragmentos, de forma no lineal y cuando hay menos presión y sensación de seguridad. Recordar algo con el tiempo no significa que sea falso.
«La amnesia disociativa ocurre solo en casos extremos»
Aunque sea más frecuente con traumas extremos, también aparece en casos de violencia doméstica, abusos prolongados, emergencias médicas, accidentes…
«La amnesia disociativa hace que olvides quién eres»
Esto solo pasa con la fuga disociativa.
«La amnesia disociativa dura para siempre»
Puede durar más o menos, pero suele resolverse cuando la persona se encuentra en un entorno seguro y recibe el apoyo adecuado.
«Lo mejor es solucionarlo con técnicas de recuperación de recuerdos»
No siempre es lo mejor porque pueden generar falsos recuerdos y afectar el testimonio si es que se ha de dar.
Conclusión
La amnesia disociativa es una consecuencia común en las personas que experimentan vivencias traumáticas, lo que dificulta la recuperación de estos recuerdos cuando es necesario. Aunque funcione como mecanismo de defensa, cuando la persona tiene que pasar por un proceso judicial para poder denunciar un delito, esta amnesia dificulta la declaración de la víctima y obstaculiza el proceso judicial.
Es por eso por lo que la figura del psicólogo forense adquiere relevancia, porque es quien conoce bien este tipo de trastornos y tiene la capacidad de evaluarlo con precisión y de redactar un informe pericial psicológico que refleje la realidad de la persona afectada. Sabiendo los síntomas y teniendo suficiente paciencia, podemos acompañar a quien lo padece mientras va recuperando los recuerdos, poco a poco.




