Los juicios de familia suelen tratar casos bastante delicados en los que, en ocasiones, se ven involucrados menores. No solo por las personas involucradas, sino por la naturaleza de los casos, hay que tratar todos los elementos del juicio con mucha sensibilidad y una perspectiva crítica.
Entre estos elementos se incluyen las pruebas. En estos juicios, se pueden presentar distintos tipos de pruebas y no todas son válidas. En este artículo te explicaremos qué pruebas se pueden presentar, cuáles son las condiciones para considerarlas válidas y cuál es su impacto en la resolución judicial.
¿Qué es un juicio de familia?
Un juicio de familia es un proceso judicial presentado en un tribunal de familia, el cual se encarga de resolver conflictos familiares que surgen dentro del ámbito familiar. Este busca proteger los derechos de los componentes de la familia, priorizando en todo momento el interés superior del menor, en caso de que haya alguno en el conflicto.
En este tipo de procedimiento, el juez suele tener un papel más activo para buscar soluciones justas y proteger los derechos de los componentes de la familia.
Los casos que se suelen tratar en estos juicios suelen ser por divorcio o separación, por la custodia de los hijos, para discutir el régimen de visitas en caso de separación, para determinar una pensión de alimentos, para tratar casos sobre la filiación, de violencia intrafamiliar, de adopción o para tomar medidas de protección para los hijos o los adultos involucrados.
¿Qué casos se tratan en un juicio de familia?
Hemos visto un pequeño resumen de lo que se suele ver en estos juicios. En este apartado extenderemos esta información sobre los casos más comunes y la clasificaremos para que puedas entenderlo mejor.
Relación de parejas
Se suelen tratar casos de divorcio o separación, sobre la liquidación del régimen matrimonial, sobre la nulidad matrimonial o la compensación económica tras un divorcio.
Hijos
Se suelen tratar casos sobre la custodia, el régimen de visitas, la pensión de alimentos (si se aumenta, se disminuye, se implanta o se elimina), sobre autorizaciones judiciales para ir al médico o de viaje y casos relacionados con la filiación.
Violencia intrafamiliar
Se toman medidas preventivas, como órdenes de alejamiento o prohibiciones de acercarse; se abordan las denuncias por violencia y se valoran restricciones o suspensiones al régimen de visitas.
Capacidad de las personas
En casos en los que las personas involucradas no sean independientes, se valoran interdicción o apoyos para personas con discapacidad, curadurías o tutelas y apoyo y cuidado de personas mayores.
Otros casos
Hay otras materias que no encajan en las categorías anteriores, como los casos de adopción, de cambio de nombre, de rectificación de partidas, conflictos entre parientes o autorizaciones para contraer matrimonio.
¿Qué pruebas se pueden presentar en un juicio de familia?
En un juicio de familia se pueden presentar una gran variedad de pruebas para dar credibilidad a lo que se le presenta al juez. En este apartado veremos cuáles son los tipos de pruebas que se le suelen presentar.
Pruebas documentales
Son las más usadas. Hacen referencia a todo documento, instrumento o registro que contenga datos relevantes para el caso. Estos pueden ser certificados, como de nacimiento, de empadronamiento, de escolarización, de matrimonio, entre otros; informes médicos o psicológicos; nóminas, contratos de trabajo o declaraciones de la renta; recibos, extractos bancarios, facturas o hipotecas; informes de servicios sociales o incluso partes policiales o denuncias.
Pruebas testificales
Son declaraciones de personas que estén relacionadas, en este caso, con la situación familiar. Estas pueden ser familiares, vecinos, profesores, compañeros de trabajo, psicólogos, médicos, cuidadores… Se usan para completar información sobre el cuidado de los menores, la convivencia en casa o la relación entre padres e hijos.
Pruebas periciales
Consisten en un análisis técnico realizado por un experto para aportar conocimiento especializado al juez y ayudarle con la resolución judicial. Estos presentan sus conocimientos a modo de informe, el cual puede ser redactado por un psiquiatra, por un trabajador social, un economista o un psicólogo, entre otros. Además, este tipo de pruebas pueden ser judiciales, si las pide el juez, o de parte, si las aportan los abogados.
Pruebas tecnológicas
Hace referencia a la información relevante recogida en un medio digital o electrónico, como mensajes en un chat, audios, vídeos, fotos, correos electrónicos, SMS, publicaciones en redes sociales…
Reconocimiento judicial
Consiste en la examinación, por parte del juez, de un lugar, objeto o situación relacionado con la familia. No suele ser común, pero puede aparecer la necesidad de que el juez tenga que ver algo de lo mencionado por sí mismo.
¿Qué pruebas son válidas en un juicio de familia?
En un juicio de familia, no todas las pruebas que se presentas son válidas. Hay una serie de criterios que se han de seguir para garantizar la validez de estas. Si no se siguen, las pruebas se pueden descartar e ignorar durante todo el proceso judicial.
Estos criterios son:
- Licitud: La prueba debe haberse obtenido de manera legal, sin haber vulnerado derechos fundamentales como el derecho a la intimidad, el secreto de las comunicaciones o la protección de datos. Además, las pruebas se deben haber obtenido sin recurrir a engaños, amenazas, coacción o provocación ilegal.
- Autenticidad: Se debe poder asegurar que la prueba es real y no ha sido manipulada. Parta ello, se sigue la cadena de custodia, que garantiza que la prueba no ha sido manipulada desde la obtención hasta la presentación de esta. Además, los expertos que redacten informes periciales han de ser objetivos y sus argumentos han de tener fundamento.
- Pertinencia: Las pruebas presentadas han de ser relevantes en el juicio y deben estar relacionadas con su objetivo. Además, deben de servir para aclarar los hechos, no para obstaculizar el proceso judicial.
- Presentación y debate: Las pruebas, normalmente, se han de presentar oralmente en el juicio. Además, la otra parte tiene que tener la oportunidad de conocer y rebatir esas pruebas, siguiendo el principio de contradicción.
- Interés superior del menor: Aunque una prueba siga todos los criterios anteriores, el juez puede decidir rechazarla si cree que su presentación perjudicará significativamente al menor.
El juez es quién tiene en cuenta todos estos criterios y quien decida si una prueba queda admitida o rechazada en el juicio.
Errores de las familias respecto a las pruebas en un juicio de familia
A veces, una de las partes presenta en el juicio pruebas que ha obtenido de manera ilícita o que no son relevantes para el juicio. Estas pruebas, aunque beneficien mucho la posición de la parte que las presenta, pueden llegar a ser anuladas por los errores cometidos al presentarla. Es por ello que es muy importante tener paciencia y seguirlas vías formales para conseguir y presentar pruebas.
En este apartado, te presentamos una lista de errores comunes que se comenten en los juicios de familia:
- Presentar pruebas obtenidas ilegalmente. Como grabaciones de conversaciones o de personas sin su consentimiento o entrar al móvil del otro progenitor.
- Presentar pruebas irrelevantes. Como documentos, testigos, mensajes de hechos que ya se han tratado.
- Confundir el conflicto relacional con el conflicto familiar. Aportar pruebas sobre discusiones o conflictos en la relación sentimental cuando el juicio tiene como objetivo el bienestar del menor, no la valoración de la relación.
- Usar al menor como prueba. Hacer que elija a uno de los progenitores, que declare cuando no es necesario o cargarle con el conflicto familiar.
- Exagerar la prueba. Sacar mensajes, frases o fotos fuera del contexto para apoyar el proprio relato.
- Presentar pruebas digitales sin verificarlas. Aportar capturas de pantalla, audios o vídeos sin identificar a quienes aparecen sin verificar su veracidad o sin demostrar la fecha ni el contexto.
- Llevar testigos «malos». Presentar testigos que no van a aportar nuevo o relevante al caso, sino que viene a reafirmar las opiniones de una de las partes.
- Usar la prueba como arma. Presentar pruebas que no van a aportar información nueva al caso, sino que buscan hacer daño a la parte contraria.
El papel del perito psicólogo en los juicios de familia
En este tipo de juicios, se suele necesitar a un psicólogo que realice las siguientes funciones:
- Evaluar el interés superior del menor, ayudando a determinar qué entorno es más estable para el niño, los vínculos del menor con cada progenitor, los efectos de los conflictos parentales en el menor y cuál es el tipo de custodia y régimen de visitas más adecuado.
- Elaborar informes periciales psicológicos que incluyan entrevistas con los padres, con el menor, observaciones de las interacciones familiares, pruebas psicológicas y análisis del entorno social y familiar.
- Valorar la capacidad parental, analizando las habilidades de cuidado, la regulación emocional, la resolución de conflictos, la capacidad de comunicación, la actitud hacia el otro progenitor y la disponibilidad para atender al menor. No es una valoración sobre quién es mejor padre, sino una valoración sobre quién puede ofrecer un mejor cuidado del menor.
- Detectar situaciones de riesgo, como maltrato psicológico o físico, manipulación o instrumentalización del menor, alienación parental, negligencia o problemas de salud mental que puedan afectar al cuidado del menor.
- Proponer medidas de protección como la supervisión de visitas, la terapia familiar, los puntos de encuentro familiar, cambios progresivos en la custodia o en el régimen de visitas o apoyo psicológico al menor.
- Defender su informe en el juicio, aclarando dudas, argumentando conclusiones, respondiendo a las preguntas de ambas partes y justificando la metodología empleada.
Conclusión
Un juicio de familia trata casos muy delicados que pueden afectar negativamente tanto a los adultos como a los menores implicados. Las pruebas aportadas son una herramienta clave para la toma de decisiones del juez. Sin embargo, estas pruebas no pueden salir de la nada o conseguirse de cualquier manera, sino que tienen que seguir una serie de criterios para que sean consideradas válidas. Han de ser relevantes, objetivas y se han de haber conseguido de manera lícita.
Además, durante todo el proceso judicial se ha de tener en cuenta de manera prioritaria el interés superior del menor. De forma que, si hay pruebas, testigos o resoluciones que vayan a afectar negativamente al menor, estas se vean desestimadas y se busquen alternativas. Es importante saber todo esto para presentar desde el principio pruebas válidas y no perder credibilidad ante el juez.




